Café con Schubert, y una de las mejores canciones de todos los tiempos.
Parece increíble que sólo tuviera diecisiete años cuando en 1814 escribió esta maravillosa y sobrecogedora canción, casi una auténtica ópera concentrada en tres minutos de sublime expresión musical.
Mientras trabaja en la rueca, Margarita no puede dejar de pensar en Fausto, que la ha embelesado con la ayuda del diablo, Mefistófeles. La rueca (representada por el piano en la versión original, o por los violines en la versión orquestal) no para de girar empujándola a un estado de angustia y sufrimiento que la hace llegar a desear la muerte. La genialidad de Schubert está presente en cada elemento de esta canción, hasta en la estructura de rondó circular y en cómo acaba la obra con el retorno de la primera frase, haciendo evidente la locura de Margarita que vuelve a pensar lo mismo una y otra vez, mientras espera la llegada de su amado.
Para variar me apetece disfrutarla en la versión orquestada por Max Reger bajo la batuta de Abbado y la inigualable voz de Renée Fleming.
No olvidéis comentar con vuestro nombre para que sepa quién lo hace. Gracias. Cuidaos.
Gretchen am Spinnrade (Margarita en la rueca D 118)
El texto dice:
Desapareció mi sosiego y me pesa el corazón, nunca conseguiré hallar la paz.
Soy como una muerta si él no está junto a mí.
El mundo entero carece de atractivo.
Enajenada tengo mi pobre cabeza, y todos mis sentidos deliran incoherentes.
Si miro por la ventana, sólo a él mis ojos buscan.
Únicamente por encontrarlo salgo fuera de casa.
Su caminar altivo, su noble figura, la sonrisa de su boca y el fuego de su mirada.
El fluir encantador de sus palabras, la caricia de sus manos,
¡Oh! ¡Y sus besos ardientes! Mi pecho hacia él se enarca en poderoso impulso.
¡Si pudiera tomarlo, retenerlo junto a mí, y besarlo,
hasta saciar mis ansias, hasta quedarme muerta bajo sus labios!
Desapareció mi sosiego y me pesa el corazón…

