martes, 31 de marzo de 2020

2. Café con Franz Schubert (1797-1828)

Café con Schubert, y una de las mejores canciones de todos los tiempos.


Parece increíble que sólo tuviera diecisiete años cuando en 1814 escribió esta maravillosa y sobrecogedora canción, casi una auténtica ópera concentrada en tres minutos de sublime expresión musical. 

Mientras trabaja en la rueca, Margarita no puede dejar de pensar en Fausto, que la ha embelesado con la ayuda del diablo, Mefistófeles. La rueca (representada por el piano en la versión original, o por los violines en la versión orquestal) no para de girar empujándola a un estado de angustia y sufrimiento que la hace llegar a desear la muerte. La genialidad de Schubert está presente en cada elemento de esta canción, hasta en la estructura de rondó circular y en cómo acaba la obra con el retorno de la primera frase, haciendo evidente la locura de Margarita que vuelve a pensar lo mismo una y otra vez, mientras espera la llegada de su amado.


Para variar me apetece disfrutarla en la versión orquestada por Max Reger bajo la batuta de Abbado y la inigualable voz de Renée Fleming. 
No olvidéis comentar con vuestro nombre para que sepa quién lo hace. Gracias. Cuidaos. 

Gretchen am Spinnrade (Margarita en la rueca D 118)

El texto dice:

Desapareció mi sosiego y me pesa el corazón, nunca conseguiré hallar la paz.
Soy como una muerta si él no está junto a mí.
El mundo entero carece de atractivo.
Enajenada tengo mi pobre cabeza, y todos mis sentidos deliran incoherentes.
Si miro por la ventana, sólo a él mis ojos buscan.
Únicamente por encontrarlo salgo fuera de casa.
Su caminar altivo, su noble figura, la sonrisa de su boca y el fuego de su mirada.
El fluir encantador de sus palabras, la caricia de sus manos,
¡Oh! ¡Y sus besos ardientes! Mi pecho hacia él se enarca en poderoso impulso.
¡Si pudiera tomarlo, retenerlo junto a mí, y besarlo,
hasta saciar mis ansias, hasta quedarme muerta bajo sus labios!
Desapareció mi sosiego y me pesa el corazón…

lunes, 30 de marzo de 2020

1. Café con... Willibald Gluck (1714-1787)



Café con Gluck, el primero que introdujo cambios en la ópera clásica.

(Por cierto, no sé si sabes que Gluck en alemán significa "suerte")

Hay historias que nos marcan desde jóvenes con sus crueles desenlaces y uno quisiera poder reescribirlas para darles otro final. Una de ellas es el mito de Orfeo, y se me ocurre mientras escucho esta deliciosa obra de Gluck.

Cuando los espíritus bienaventurados ven llegar a Orfeo al Elíseo, salen a su encuentro y bailan de alegría por la gran hazaña del héroe que trata de rescatar a su amada. Rápidamente van a buscar a Euridice y la traen frente al enamorado. Siguiendo las severas advertencias del dios Amor, los amantes no pueden mirarse. Ya sabéis que en la historia mitológica Orfeo no puede resistir la tentación y se gira para ver si su esposa viene detrás, perdiéndola para siempre.

Pero escuchando esta obra (y aquí es donde cambio la historia) los imagino uno frente al otro. Se acercan, no saben si tocarse, cierran los ojos y se sueñan abrazados mientras a su alrededor las ánimas siguen bailando ajenas tal vez al trágico destino de los desdichados. La música no parece seguir el ritmo de las bailarinas, sino la emoción contenida, reprimida de los dos novios, a punto de marchar fuera de allí, aún sin saber que no volverán a verse nunca más.

Ciento cincuenta años después de su estreno, un alumno de Liszt, el músico italiano Sgambati, realizó esta transcripción de la segunda parte de la “Danza de los Espíritus Bienaventurados” de la ópera “Orfeo y Euridice” de Gluck.

Me hubiera gustado traer la versión de Eugeny Kissin, pero el sonido es muy malo. Mucho mejor suena la versión de Thibaudet. Son tres minutos de absoluta belleza, desconsoladamente triste.


ACTIVIDAD: Describe en los comentarios las emociones que te provoca leer el texto y escuchar esta música. ¿Qué instrumento está interpretando la obra? No te preocupes, tu comentario me llega a mí sólo.

Finalmente marca la reacción que te provoca de las indicadas aquí abajo (es anónimo, sé sincero)

Si no recuerdas bien la historia de Orfeo y Euridice puedes ver este breve vídeo sobre el mito de Orfeo: