Mientras
rodaban las escenas de la infancia de Camarón (José Monje Cruz 1950-1992) en San Fernando, una multitud
estaba siempre rodeando a los actores, e iban comentando sus recuerdos de
aquellos años y acompañaban con frases como “así fue” o “así pasó”. Resulta
difícil calibrar el alcance del fenómeno flamenco en esos lugares de su
biografía que llegaban a la auténtica veneración.
En una
ocasión un señor muy mayor se acercó al niño actor que encarnaba al artista y
le dijo con lágrimas en los ojos “¿te acuerdas cuando me cantabas?”. Pensar en
ese anciano que creía ver de nuevo a su admirado Camarón enternece y entristece
al mismo tiempo.
El
momento culminante de emoción y tristeza en la excelente película que el director Jaime Chavarri realizó en 2005, llega cuando Camarón se entera de la terrible enfermedad que padece, justo antes de una actuación. Al igual que a su esposa, la Chispa, en esta escena, se me encoge el
pecho de pena.
Mientras escucháis este fragmento del último concierto que dio Camarón en Francia fijaos en los diferentes toques de guitarra con que acompaña Tomatito, y daos cuenta de cómo está permanentemente pendiente de Camarón, lo sigue y lo acompaña como si fueran una sola persona, lo cual no es nada fácil. Comienza con rasgueos y golpes en la madera de la guitarra y luego van apareciendo picados (escalas rápidas con dos dedos) y alzapúa (golpes y rasgueos rápidos con el pulgar en las cuerdas graves) mientras la letra y el cante se van suavizando y entristeciendo.
Una auténtica maravilla, súper emocionante que espero que disfrutéis.




